martes, 29 de septiembre de 2015

ELECCIONES CATALANAS. CONCLUSIONES DESUBICADAS

Las elecciones catalanas han resultado en un muestrario brillante de situaciones contradictorias y declaraciones inconsistentes con la realidad. Las resumo en una serie de aforismos subnormales, seguidos de una pregunta aclaraticia:

Los que dicen que han ganado, han perdido. ¿Quién ha ganado las elecciones?

Hay dos tipos de ganadores: Unos, aquellos que pueden gobernar con holgura según su programa, y otros, aquellos que refuerzan su presencia política aumentando escaños y votos, aunque no puedan gobernar.

Como los que pueden gobernar, van a tener que negociar para poder hacerlo, y ello pasando por encima de declaraciones y promesas inamovibles, sólo dos partidos han ganado las elecciones en términos netos: Ciutadans y el CUP. Comparando sus resultados con los resultados objetivos anteriores, son los únicos dos partidos que tienen más votantes y más escaños que en las elecciones del 2012. El resto ha perdido.


CDC, ERC y CUP pueden gobernar, pero juntos, entonces ¿por qué dices que han perdido?

Porque CDC es de derechas financieras europeístas, ERC es de seudoizquierdas de las de Dame-un-Consejo-de-Administración, y el CUP es de izquierdas nacionalistas antieuropeístas (alucina, vecina). Y todos se necesitan para gobernar. Y además CDC y ERC han pactado un President que el CUP ha jurado no votar. Chúpate esa mandarina.  Eso ocurre por poner la conveniencia del momento por delante de la ideología y de los valores reales.


Los independentistas dicen que están legitimados, y los no-independentistas que aquellos no lo están. Los del la vía del medio dicen que sí, o que no, o que qué pena. ¿Hay legitimidad para el proceso de independencia?

No se sabe, pero aparentemente no. Estamos ante el peor resultado posible: los partidos independentistas han ganado en número de escaños pero han perdido en número de votos. La teoría dice que si fuera un plebiscito – y en eso se ha convertido según declaraciones del bloque independentista – hacen falta mayoría de votos. Es un resultado bloqueador en el que pierden todos.


Los partidos con mayor número de escaños, tienen menos votos que el resto. ¿No debería ser proporcional, más votos = más escaños?

El sistema de circunscripciones hace que los votos de determinados sitios valgan más que los votos de otros lugares. Si Cataluña fuera un circunscripción única y la Ley D´Hont no favoreciera descaradamente a los partidos grandes, el reparto sería distinto y JPS + CUP no tendrían mayoría de escaños. En el resto de España pasa lo mismo. La fuerza de los partidos nacionalistas se basa precisamente en que el sistema de circunscripciones, que solo tiene sentido en las cámaras de representación territorial (Senado), se aplica a los parlamentos (Nacional y Autonómicos) y falsea la realidad. Siempre y cuando creamos que la realidad debe ser 1 votante = 1 voto. Ahora no lo es.


Esta situación me recuerda a algo que estudié en el cole. ¿A qué se parece?

A la situación en la que quedaron Pais Vasco y Cataluña a partir de las Guerras Carlistas. Es una repetición imaginativa. El voto que apuesta por un país único con una única ley se concentra en los núcleos urbanos y cosmopolitas. El voto que apuesta por la independencia y la diferenciación frente a ese país único que sería España, se concentra en los núcleos rurales. Como el voto de los núcleos urbanos vale menos (por lo explicado en la parrafada anterior) que el voto rural, se inclina la balanza hacia ese voto. De hecho los mensajes se parecen bastante, salvo por la parte del “Rey”. Y esto siempre y cuando no aparezca un movimiento catalán monárquico que quiera restaurar la antigua monarquía aragonesa o el Ducado de Barcelona. Dale tiempo, que cosas peores se han visto. En cualquier caso “Patria y Fueros” se parece mucho al mensaje de CIU, de ERC y sorprendentemente al de la CUP.


Esto suena todo un poco anti-independentista, ¿eres anti-independentista?

No soy “anti” nada, y menos de antemano. Pero no estoy de acuerdo con el actual independentismo catalán, lleno de oscuridades y omisiones convenientes. Cuando tengan el valor de hacer un referéndum de verdad, aceptando todas las consecuencias, y cada persona valga un voto, empezaré a mirarlo con más respeto. Yo no creo en el nacionalismo. Y votaría que no. Porque creo que la lucha política se debe centrar en echar a los corruptos primero, y luego en crear un estado verdaderamente democrático, limpio y participativo. No se qué pintan CIU y ERC en eso, después de su trayectoria en el poder. Ni para el caso el CUP. Son señeras del régimen antiguo, y sus miembros, si Franco viviera, estarían de cacería con él.

Sí creo que la situación ha llegado a un punto en el que sólo queda hacer un referéndum de verdad. Y si sale que sí, entonces ver qué ocurre. Pero es un divorcio en el que una parte no quiere divorciarse. Y por lo tanto lo que es inviable es una independencia en la cual los catalanes son españoles para todo menos para el dinero. Si va a haber divorcio, tiene que ser completo. Eso quiere decir que lo único que se negocia es el reparto de los bienes en común, y sólo de aquellos en los que las dos partes estén de acuerdo en qué es común. Para lo demás Cataluña empieza de cero. Sin dobles juegos y sin nacionalidades compartidas. Sólo así la población catalana sabrá qué hay detrás de las promesas de la gente a la que decidan dar la confianza. Y qué significa "independencia" en este contexto.


Por ahora, vale. Una reflexión final que me tiene remontado hace ya tiempo:


NO EXISTE EL SOCIALISMO NACIONALISTA. Marx y Engels fueron muy claros al respecto. La revolución socialista, o es internacional, o no es nada más que interés burgués disfrazado. La última vez que un experimento socialista-nacionalista tuvo éxito fue con Adolf Hitler y su partido Nacional-Socialista. Otra consecuencia indeseada de esa mezcla es la mafia de ETA. Yo no soy socialista. Pero conozco gente que sí lo es, y son gente honesta, luchadora y dedicada a los demás. Y están por encima de esas divisiones geográficas que desvían el interés hacia parcelas dudosas. Y no se merecen que los mezclen con los que utilizan la simbología de izquierdas para reclamar idearios muy de derechas, basados en conceptos casi neo-nazis como una utilización estafadora de palabras como “Patria”, “Nación”, “libertad” y etc. Va por ERC y el CUP. O son de izquierdas, o son nacionalistas. Escojan, o acaben en el nacional-socialismo. O en la mafia.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

ELECCIONES CATALANAS 27-9-2015. INDEPENDENCIA Y LIBERTAD.

Las elecciones catalanas son el domingo, y ahí comienza mi asombro: en principio no es un referéndum sobre la independencia. Son unas elecciones al parlamento catalán. Pero algunos partidos han avisado: apoyarles a ellos es apoyar un proceso de independencia que se pondría en marcha inmediatamente después de las elecciones.

De los argumentos que he oído para solicitar la independencia, he entendido cuatro:

-       España roba a Cataluña.
-       España dominó militarmente a Cataluña.
-       Cataluña quiere libertad e independencia.
-       España es un obstáculo para el desarrollo de Cataluña en todos los órdenes.

No entiendo los primeros tres, ni cómo de ellos se deriva un referéndum; y mi incomprensión no tiene que ver con que yo sea español.

Cataluña pertenece a un sistema solidario en el cual el que tiene más da al que tiene menos. Se aplica a todos los niveles: particular, municipal, autonómico y estatal. Es la base fundamental del estado social. Ocurrirá sean o no independientes. Y siempre habrá alguien en desacuerdo con el reparto. Si la solución es salirse del sistema, se abre ese camino para el futuro en la propia Cataluña.

El pasado es lo único que se puede cambiar. Y podemos hacer un mundo en el que hubo determinadas dominaciones militares si nos viene bien. Pero las hubiera o no, la historia no devuelve nada, incluso aunque la podamos reinventar por conveniencia. Boston no volverá a pertenecer a la corona inglesa, a pesar de que se le arrebató militarmente. Ni España pasará a ser provincia saudí a pesar de que se les arrebató militarmente. Podemos discutir ese pasado, pero ¿basar un proceso de independencia en eso es razonable?

Todos queremos libertad e independencia. Es deshonesto basar un referéndum de tanto calado utilizando dos conceptos tan vagos y tan interpretables. Cualquiera que salga a la calle gritando “¡¡libertad e independencia!!” tendrá inmediatamente una legión detrás apoyándole. Aunque luego sea un reclamo para una estafa piramidal o para vender motos.

El cuarto punto es una cuestión de sentimientos. Y, contra todo pronóstico, ahí sí estoy de acuerdo.

Un vendedor estadounidense me preguntó una vez por mi país, y le dije que era de España. El hombre me contestó “¡Ah! España es ese país en el que la gente se casa para siempre, ¿no?”. Las generaciones españolas entre los 30 y los 60 años somos, por lo que voy viendo, los encargados de asumir para las siguientes generaciones que a veces las relaciones se rompen, y que no es ni pecado ni una monstruosidad separarse. Que se puede hacer con naturalidad y sufriendo el menor daño posible. Otros países ya han hecho ese camino. Ahora nos toca a nosotros.

Lo importante es que no estemos con quien no quiere estar con nosotros. Y esto exactamente me dijo un amigo inglés cuando le pregunté qué opinaba de estas elecciones, a la luz de su experiencia con el referéndum escocés. Le pareció que estábamos armando un lío excesivo a partir una cuestión demasiado simple. Dolorosa, pero simple al fin y al cabo.

En mi opinión el proceso es un error. Estamos mejor juntos. Y muchos catalanes se sentirán estafados cuando comprueben que, pasado este proceso - y salga como salga -, su vida no cambiará a mejor. Su nivel de libertad e independencia no habrá mejorado y sus gobernantes les seguirán robando, como siempre han hecho.

Aun así, si un pueblo quiere caer en la trampa de la publicidad sin contenido, de seguir siendo gobernados por los mismos perros con distintos collares, y de probar suerte a pesar de que las perspectivas no parecen buenas, nada en el mundo lo podrá parar. Ni una supuesta soberanía en peligro, ni un concepto carpetovetónico de España. Es verdad que hay una parte importante de la población que no quiere la independencia. Tan verdad, como que la esencia de la democracia es acatar lo que quiera la mayoría. Y si la mayoría quiere independencia …

Y ello a pesar de que estoy convencido de que el orden lógico sería primero deshacerse de los estafadores que les han gobernado hasta ahora (y que ahora convocan el referéndum); y luego convocar un referéndum limpio en el que se pregunte con claridad y en el que se explique la situación real, y no esa nebulosa presidida por una libertad y una independencia que no significan nada. Parece que una parte importante del pueblo catalán está dispuesto a tragarse a CDC y a ERC con tal de ser independientes. Parece como si no distinguieran bien quién es el verdadero responsable de su situación.

Cataluña se puede ir. Pero no en nombre de la libertad y la independencia. En nombre de la libertad podría hablar un preso político chino, o uno de Corea del Norte. En nombre de la independencia podría hablar un ucraniano. Tampoco en nombre del dinero que España les roba. Porque hasta ahora han sido parte de España, y el sistema es solidario. Ni en nombre de una invasión militar precocinada.

Digan que se quieren ir porque quieren probar suerte, o porque ya no hay amor. O porque tienen una inquietud y creen que sólo la aplacarán caminando solos. Pero libertad e independencia no. Es un insulto para las personas y para los pueblos que de verdad no la tienen.

Y a los catalanes, suerte con lo suyo. Ojalá se cumplan sus sueños, y ojalá en el camino de cumplirlos aprendan algo. Aunque duela. 

domingo, 5 de julio de 2015

YO, EN EL REFERENDUM GRIEGO, VOY A VOTAR QUE NO





Lo que se juega hoy en Grecia, entre otras cosas, es la tranquilidad del orden financiero establecido.

Puede sonar terrible, incluso apocalíptico, pero no lo es. El resultado, sea el que sea, obligará a los actores a revisar sus supuestos y a reorganizar sus equilibrios. Pero ninguno se va a ir.

Seguramente, además, se juegan otras cosas en una partida que se ha hecho compleja. Pero sobre todo se juega la solidez tranquila y mostrenca del actual orden basado en el Poder Financiero, gobernante de Europa.

Cada uno de los contendientes ha puesto en marcha sus ejércitos:

-       El gobierno de Tsipras, con un misterioso apoyo detrás y con El Caballero Andante Varoufakis al frente, ha desatado lo que más temen los oligarcas financieros y su circo de mercados: el voto de los ciudadanos. Puede pasar cualquier cosa. Y Tsipras lo sabe y por eso lo ha hecho. Y los oligarcas lo saben y a ellos, a pesar de que saben reaccionar y reconducir las situaciones, no les gusta nada que les muevan las sillas. Es un juego, y todos dicen una cosa para buscar un resultado. No porque realmente crean en lo que dicen.

-       La Troika (¿¡Qué es La Troika!? ¿quién la ha legitimado? ¿Cuáles son sus reglas, estatutos, responsabilidades, deberes, etc?) ha puesto en marcha sus ejércitos, que son básicamente cada uno de los Poderes Financieros (judicial-legsilativo-ejecutivo-prensa) de cada uno de los países que gobiernan, para extender el miedo, e incluso el odio a Grecia. Como muestra el editorial apocalíptico de El Pais, el periódico de izquierdas-pero-buenas:


en el cual queda claro que la culpa de todo es del irresponsable gobierno griego, y ahora que se joda el pueblo por votarle, y además, aprovechando, ya sabéis lo que va a pasar como votéis a Podemos. Muy posiblemente, un editorial escrito al dictado. Ni el primero, ni el último.

Cada una de las posturas ha hecho su efecto sobre la ciudadanía europea:

-       Ha polarizado a la población, que se divide en gente que odia a los gobernantes europeos, porque han estafado a la población; y gente que odia a los griegos (así, en general) porque han estafado al resto de Europa. La mejor forma de mantener el poder de unos y otros es siempre la misma: mantener a la población enfrentada.

-       Ha generado leyendas urbanas sobre cada una las facciones: los componentes de la Troika beben sangre humana y respiran azufre, por un lado. Por otro los griegos van de juerga en juerga con el dinero que todos nosotros, individualmente, de nuestro bolsillo, les hemos prestado, y se jubilan a los 55, qué cabrones. Todo es falso, claro. Forma parte del juego.

Verdades sin matices. Ideología pret-a-porter. Discurso idiotizante que lejos de crear ciudadanos responsables, fomenta el ovejismo político. De lo cual, curiosamente, viven los partidos mayoritarios en Europa. Incluido, ahora, Syriza.

Yo voy a votar No.

Ya. Ya sé que no me dejan votar en este plebiscito. Pero yo, interna y externamente, de conciencia y de palabra, voy a votar que No. Y la razón es la siguiente:

Los de la Troika no beben sangre humana (me parece). Pero sí representan el camino contrario a la democracia en la que creo. Su mayor preocupación ahora, mucho más que el impago de Grecia, es la posibilidad de que se abra una ventana a la democracia verdaderamente participativa. Lo dice claramente el editorial de El Pais: “El referendum no es la panacea de la democracia”. Toda una declaración de intenciones: prefieren una dictadura secuencial de 4 años de duración y sin control ciudadano real, que es lo que hay ahora, a una democracia participativa. La voz de su amo.

Lo que está en juego no es el bien contra el mal (escoja usted su lado y vale tanto uno como otro). Tan malo es un poder financiero antidemocrático que arruina paises por incompetencia y por avaricia, como un gobierno populista.

Lo que está en juego de verdad es la evolución a formas participativas de democracia que asustan enormemente a La Troika. Y a sus lacayos de los diferentes gobiernos europeos y de la prensa.

Para acabar (y disculpen lo extenso de la entrada):

¿No les parece deliciosamente curioso que el poder real y profundamente antidemocrático en Europa se llame "La Troika"? El enemigo es la supuesta izquierda radical griega, y resulta que el poder financiero que gobierna Europa lleva el nombre de la máxima representación del poder soviético.

Delicioso.

Señala inequívocamente la realidad: da igual que sea de izquierdas o derechas. Lo que importa es que sea poder y que esté en las manos adecuadas. Que no son las de los ciudadanos.


Por eso yo voto NO. Por el referéndum.

lunes, 15 de junio de 2015

EL ASUNTO ZAPATA


Podría parecer una cuestión simple: un comportamiento poco político debiera inhabilitar para ejercer la política.

Más aún, una sensibilidad tosca hacia el sufrimiento ajeno debiera inhabilitar para ejercer la política.

Así que el asunto está claro: Zapata tenía             que dimitir. De hecho, si esos tuits son un reflejo de su forma de estar en el mundo, nunca debiera haber estado en política.

Pero no es tan simple.

Ayer, yo estaba asustado: no había reacción por parte de Carmena. Hoy estoy más tranquilo. Zapata ha dimitido. Y no ha habido histeria: lo ha hecho él y ha ocurrido pronto.

Todos los que han pedido su dimisión desde el Partido Popular, y todos los que secretamente deseaban desde el PSOE que se estamparan tanto él como la formación de Manuela Carmena, se han rasgado las vestiduras. Sus dientes han rechinado y han gritado desesperados. Escenificaban, en realidad, su alegría.

No es tan fácil.

El PP y el PSOE no deseaban la dimisión de Zapata. Si fuera eso, los más de 100 procesados que acumulan entre sus cargos estarían ya dimitidos. Y no lo están. Y Rajoy habría dimitido, y no lo ha hecho. Y José Blanco estaría expulsado del partido y no lo está.

Lo que querían era, precisamente, que no dimitiera. Querían que España entera viera con sus propios ojos que, en el fondo, todos son iguales. Querían una demostración viva de que la política es el juego al que juegan ellos, y que ser limpio es imposible.

Si Zapata no dimite, entonces ellos tenían razón.

Todo el plañido y la indignación eran, en realidad, para resucitar las dos españas y que Zapata se atrincherara y no dimitiera. Es su juego. Y eso les hubiera valido las próximas elecciones.

Pero ha dimitido.

No haré leña del árbol caído, porque es miserable hacerlo. Esos chistes de Zapata son malos y estúpidos. Pero se cuentan a diario en este país. Son una cuestión de educación. Y un político no debe contarlos. Pero de ahí a solicitar su procesamiento, o este linchamiento público que se está produciendo … no cuenten conmigo para colgar gente de los árboles en nombre de la pureza. Más aun cuando los que piden su linchamiento tienen al ex-alcalde de Valladolid entre sus filas.


Espero ansioso a que, tras la dimisión de Zapata, PP y PSOE tomen ejemplo y se empiecen a producir las primeras expulsiones del partido entres sus filas de imputados.

miércoles, 3 de junio de 2015

ELECCIONES 5/2015 2º EDICIÓN DE LOS PREMIOS “OTRA OPORTUNIDAD”: PELUCAS AMARILLAS MAYO 2015


¡AND THE WINNER IS …

Una vez más hemos tenido el placer desde El Político Informal de otorgar los Premios Otra Oportunidad, y entregar el preciado trofeo conocido popularmente como LA PELUCA AMARILLA a aquellos políticos que más se lo han merecido.

Las cotizadísimas Pelucas de Oro se otorgan en cada episodio de elecciones a los políticos que más han destacado en su lucha por declararse ganadores cuando el batacazo ha sido espectacular. Es una forma de poner en alza los valores que más definen a algunos de nuestros políticos, especialmente los de los grandes partidos únicos (PPSOE).

El premio, tanto su denominación como el propio trofeo, es un homenaje a ese chascarrillo en el que una rubia (o un rubio, que tanto da) está en clase intentado averiguar el resultado de una suma. Entonces sus compañer@s rubi@s, cada vez que contesta, piden para el/ella a coro “otra oportunidad”.  ¡Incluso cuando acierta! Rinde tributo a esa forma de contestar siempre lo mismo. Pase lo que pase, digan lo que digan, hemos ganao … y ¡otra oportunidad!

El primer Premio “otra oportunidad” lo obtuvo en las elecciones catalanas de 2012 Artur Más, por su espectacular versión de “hemos ganao” después de haber perdido 12 escaños y 100.000 votos. Pero sobre todo fue su fuerza moral y fueron sus superpoderes autohipnotizantes mediante los cuales contempló el resultado como una señal de que el pueblo le apoyaba, lo que le valió esa primera dorada PELUCA AMARILLA.

Este año el jurado se ha devanado los sesos ante la enorme competencia entre candidatos y, por unanimidad, ha tenido que otorgar el premio ex-aequo a Mariano Rajoy, Tomás Sánchez y … ¡de nuevo! … ¡Artur Más!

A Mariano Rajoy por su sublime e incontestable interpretación pública de las elecciones, en las cuales, tras perder todo lo perdible, Madrid incluido, salió esa misma noche declarando  “ … sería tan absurdo como negar que hemos ganado las elecciones ..” El PP perdió unos 2.415.000 votos, obteniendo el 27,05 de los votos emitidos en las municipales (6.058.000), frente al 36,89% (8.475.000) del total obtenido en las anteriores elecciones.

A Artur Más por la misma razón que a Mariano Rajoy, ya que tras perder 110.000 votos - de nuevo - y hasta la alcaldía de Barcelona, declaró abiertamente y sin rubor, la peluca amarilla casi sobre sus sienes, “hemos ganao”. 

A Tomás Sánchez por su inimitable “La izquierda hemos ganao”. Hubo dudas al principio – las declaraciones deben ser ciegas y tontas, y sobre todo falsas para poder optar al premio, y el PSOE teóricamente …. Sin embargo todo quedó aclarado cuando el miembro del jurado preguntó: “¿Desde cuando es el PSOE de izquierdas?” y recordó la famosa reforma zapatera-laboral del 2010. Tras lo cual el jurado consideró que no solo era merecedor del premio, sino que incluso lo era más que nadie por haber hecho no una, si no dos declaraciones lerdas: "hemos ganao" y "somos de izquierdas". Ambas falsas. Efectivamente el PSOE obtuvo en las municipales el 25,02% de los votos (5.604.000) frente a los 27,32% (6.277.000), el peor resultado obtenido en su historia reciente, que además confirma la tendencia descendente.

“Siempre hemos llevado un rubio dentro, y es normal que salga en los momentos más especiales”, han declarado los tres al unísono, acariciándose el pelo amarillo.

¡Felicidades a nuestros rubios ganadores! Y como siempre les animamos a seguir dando vidilla al cotarro político con sus chascarrillos. ¡¡Nunca se sabe cuando se puede volver a ganar este premio!!


¡Hasta la próxima edición!

lunes, 25 de mayo de 2015

ELECCIONES 5/2015: LA REBELIÓN SOCIAL EN MARCHA. ¿Lluvias de abril, o agua de mayo?

Ayer dimos el primer paso para intentar solucionar los dos problemas que más preocupan a la sociedad española según las encuestas: la situación económica y la corrupción. Lo hicimos votando a favor de un cambio.

PPSOE son incapaces de proponer soluciones, porque en vez de arreglar la situación económica y la corrupción, se han confundido un poco y se han acostumbrado a arreglar su propia situación económica a base de corrupción. Y no es lo mismo, aunque todo su esfuerzo electoral haya estado dedicado a que lo parezca.

Rajoy ha hecho el avestruz y por enterrar la cabeza ha dejado el culo al descubierto. Y Tomás Gómez - el delfín del menistro de gasolineras pepiño - ha dicho, con dos gónadas, que ellos son la alternativa limpia. Con Aznalcóllar y todo.

Hay quien piensa que esta es la misma situación que la del Frente Popular en el año 1931. Ya veremos. Dependerá de lo que ocurra a partir de ahora. La situación de partida es, desde luego, suficientemente distinta.

Mientras, los periódicos del poder siguen con lo suyo. Ahora resulta que según El País ha habido una victoria de la izquierda. Ignorando por completo el batacazo espectacular del PSOE (en Madrid y Barcelona, casi desaparece). Ahora resulta que son de izquierdas y regeneracionistas de toda la vida. El Mundo nos cuenta con orgullo que un cuarto de los votantes apoyó al PP. Vale.

La victoria real es la de la ilusión por el cambio. Y PPSOE no son el cambio.

Esta semana, hoy, ahora mismo, antes que ninguna otra cosa, es esencial que quede claro que los dos partidos que pueden formar o permitir formar gobiernos municpales, cabildicios o autonómicos - que son Podemos y Ciudadanos - dejen claro que sus condiciones no han cambiado: limpieza y gestión de los recursos del ciudadano para el ciudadano.

PPSOE han dado por supuesto que gobernarán en coalición con Podemos o con Ciudadanos.

Espero casi con ansiedad el anuncio de Iglesias y de Rivera diciendo que no pactarán con nadie que no firme sus famosas condiciones. Las mismas que han impuesto a Susana Díaz en Andalucía. Que no tratarán con partidos que sigan teniendo imputados, que haran una gestión limpia de las cuentas, que echarán a los asesores, etc.

Entonces significará que la Rebelión Ciudadana que esperábamos sigue cerca, y que en noviembre seguiremos avanzando hacia una democracia real.

No hacerlo, y cambiar votos ciudadanos por poder, será como las lluvias de abril, muy aparentes pero muy escasas, y entonces no llegaremos a brotar en noviembre.

domingo, 24 de mayo de 2015

ELECCIONES 5/2015 Día de votación. Al final ¿a quien hay que votar?

Me preguntan ¿pero al final a quién hay que votar?

En más de una ocasión me han dicho que lo que escribo en este blog es ambigüo. Que no dice claramente a quién hay que votar.

La respuesta es que yo no quiero que voten lo que yo digo. De hecho no quiero que nadie vote lo que le dicten.

Quiero que voten lo que realmente quieren votar. Y para eso he hecho las entradas anteriores. No para decir a nadie a quién hay que votar. Si no para decirles que tienen que votar a quien quieran votar. Y que para averigüar a quién quieren votar es fácil: miren entre las opciones que hay, lean su programa. Miren el estado actual del país y piensen quién es responsable de ello. Y voten.

Recuerden: ese voto debería ser consecuente con lo que tienen delante en su comunidad, en su municipio, y en general en su país. Si se quejan de la situación, entonces hay que echar a los actuales gestores. Por coherencia. Si les gusta el clima político de trapicheo sucio, de impunidad y de callejón sin salida objetivo (apoyado por datos objetivos) en el que estamos, entonces su opción es el PP o el PSOE. No es la mía.

Si es usted conservador, tiene a Ciudadanos con un programa que les puede servir. El PP es una banda financiera sin remedio. Su única posibilidad de aportar algo a este país es regenerarse. Y para eso tienen que cambiarlo casi todo. Hay que echarlos.

Si es usted de progresista, tiene a Podemos con un programa que les puede servir. El PSOE es una banda financiera sin remedio. Su única posibilidad de aportar algo a este país es regenerarse. Y para eso tienen que cambiarlo casi todo. Hay que echarlos.

Si es usted nacionalista, le vale cualquier cosa menos los seudonacionalistas PNV, CC, CIU y etc. Son bandas financieras y su bandera nacionalista no es nada más que un señuelo en el que sólo creen para seguir mamando. Hay que echarlos.

Si no es ni conservador ni progresista, ni tampoco nacionalista, puede que en Ciudadanos o Podemos encuentren algo que les guste. Si no, tienen el voto nulo como opción. Es un voto emitido, y podría reflejar su estado de cansancio indefinido bastante bien.

Hoy se puede consumar una rebelión política pacífica y contundente. Hagamos que sea así. Con el voto que ustedes quieran para ustedes. Para todos.